Hace 20 años, con la ilusión y temor nace la Universidad de San José, con plena conciencia del reto extraordinario de crear una universidad nueva, no solo en cuanto a su fecha de nacimiento, sino en su forma de visualizar la educación superior de este país.
El primer compromiso fue crear una universidad accesible, dinámica, democrática e independiente, comprometida con los más altos valores de la educación y sobre todo, con una vocación de servicio y trabajo en pro de nuestros estudiantes y de nuestras comunidades.
El segundo pilar de la nueva Universidad fue expandirse hacia las zonas rurales para ofrecer a todos los costarricenses, oportunidades reales de formación profesional en igualdad de condiciones que las disfrutaban los estudiantes de las zonas urbanas del país y a las que constitucionalmente todos tenemos derecho.
El tercer objetivo fue romper el paradigma de que el estudiante universitario era solo un número más en un padrón, por lo que la propuesta se orientó a generar un servicio de calidad personalizado, donde el docente y el estudiantado fueran parte de una gran familia y se equilibraran las relaciones entre partes, sustentados en la igualdad, el respeto, la libertad y la solidaridad.
Diez años después de fundada y luego de un cambio en las autoridades de la Universidad, se reevaluaron los postulados y propuestas y se propuso a consolidar los principios y valores institucionales sobre los que habíamos sido creados y definir una filosofía de trabajo inspirados en un hombre ejemplar y cuyo peso en nuestra visión de mundo ha marcado a las diversas generaciones en los últimos dos mil años, definimos que sería San José, el hombre que recibió la visión y misión de educar y formar a Jesús, el hijo de Dios, quien orientara nuestro trabajo, impulsados por la fe.

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